La Ciudad Vieja de Taranto: el burgo antiguo construido sobre una isla entre los dos mares, entre callejones estrechísimos, palacios nobiliarios, iglesias y la Catedral de San Cataldo.
Historia
La Ciudad Vieja, que los tarantinos llaman simplemente "la isla", es el corazón histórico de Taranto: una lengua de tierra entre el Mar Grande y el Mar Piccolo, unida al resto de la ciudad por dos puentes: el Puente Giratorio al sur, hacia el Borgo Umbertino, y el Puente de Piedra al noroeste, hacia la ciudad nueva.
Aquí se alzaba la acrópolis de la antigua Taras. Pero la Ciudad Vieja tal como la vemos hoy nació una segunda vez: tras el devastador saqueo sarraceno del 927, el emperador bizantino Nicéforo II Focas —considerado el "segundo fundador" de la ciudad— hizo venir arquitectos de Grecia para reconstruirla.
Fue entonces cuando tomaron forma los célebres callejones estrechísimos, auténticas obras maestras defensivas: tan angostos que dificultaban el avance de los invasores. Algunos son tan estrechos que permanecen en sombra todo el año.
Qué ver
La arteria principal de la isla es via Duomo, cuyo trazado se remonta a la época romana. A ella y a los callejones circundantes asoman los palacios nobiliarios (Palazzo Pantaleo, Palazzo d'Ayala Valva), las decenas de iglesias —la Catedral de San Cataldo, San Domenico Maggiore edificada sobre un templo griego, Sant'Andrea degli Armeni— y un entramado de criptas, hipogeos y conventos.
Del lado del Mar Piccolo se extiende la "ringhiera", la balconada donde antaño vivían nobles y clero, y los muelles de los pescadores con sus nasas: un mundo de cotidianidad marinera suspendido en el tiempo. Entre los callejones, el romántico Vicoletto Marcanti, el "callejón de los enamorados", tan estrecho que obliga a rozarse al pasar.
La Ciudad Vieja es también la cuna del dialecto tarantino, lengua única nacida de la mezcla de griego, latín, árabe, español, francés y napolitano. Tras décadas de despoblamiento, la isla renace lentamente gracias a la sede universitaria, las restauraciones y los nuevos B&B y talleres.
¿Sabías que…
- Los callejones se hicieron estrechísimos como defensa: tan angostos que frenaban a los invasores.
- El 'Vicoletto Marcanti' se llama el callejón de los enamorados porque obliga a rozarse al pasar.
- La Ciudad Vieja es uno de los centros históricos más extensos de Puglia.
- Antaño vivían allí más de 30.000 personas; hoy pocos miles, pero la isla está renaciendo.
Información práctica
| Horario | — |
|---|---|
| Entrada | — |
| Accesibilidad | Callejones empedrados, escalones y desniveles: calzado cómodo indispensable. |
| Cómo llegar | Se accede a pie desde el Puente Giratorio (desde el Borgo Umbertino) o desde el Puente de Piedra (desde la ciudad nueva). |
Consejos para la visita
- No sigas un recorrido rígido: la Ciudad Vieja se descubre perdiéndose entre los callejones.
- Baja por los escalones de las poternas hacia los miradores sobre el Mar Piccolo y la 'ringhiera'.
- Visita la Catedral de San Cataldo y busca el callejón de los enamorados.
- Al atardecer, mira la isla iluminada desde el lado del mar: es mágica.